Durante años vivimos siguiendo el reloj:
- El trabajo, las reuniones, el tráfico, las preocupaciones.
Esta casa nació con otro propósito.
Crear un lugar donde una familia pudiera volver a sentir que el tiempo transcurre despacio.
- Donde un atardecer dura más.
- Una conversación no termina porque alguien tenga que salir corriendo.
- Donde los hijos puedan crecer libres mientras los padres simplemente disfrutan de estar presentes.
LA HISTORIA
No buscaban una casa de playa.
Buscaban recuperar una forma de vivir.
Una pareja con dos hijos quería un lugar donde escapar del ritmo del trabajo y de la ciudad.
Encontraron un pequeño condominio en Paracas.
Pocas familias, silencio, privacidad, sol durante gran parte del año.
Un lugar donde los niños pueden salir a jugar sin miedo y donde los padres vuelven a descansar sabiendo que están seguros.
No diseñamos una segunda vivienda, hicimos el escenario para una segunda forma de vivir.

EL CONCEPTO
Cuando la arquitectura deja de ser protagonista.
Creemos que la mejor arquitectura no es aquella que llama la atención.
Es aquella que hace que olvidemos la casa para volver a mirar la naturaleza.
Aquí el verdadero protagonista nunca fue el concreto.
- Fue el mar.
- La luz.
- El horizonte.
- El viento.
- Y todos esos pequeños momentos que ocurren con ellos.

LA ESTRUCTURA
La estructura define cómo se vive.
Desde el primer boceto entendimos que el proyecto no necesitaba más metros construidos.
Necesitaba más libertad, por eso la vivienda fue diseñada desde la estructura.
El gran voladizo permitió llevar la sala hacia atrás y regalar toda esa superficie a la terraza.
No fue una decisión estética, fue una decisión sobre cómo vivir.
Gracias a ello, dos familias pueden compartir la piscina, cocinar alrededor del kamado, conversar en la barra o simplemente mirar el atardecer sin sentir que el espacio termina.
La estructura no sostiene solamente una vivienda. Sostiene una forma de vivir.

EL MAR
Hay lugares que se observan.
Y hay lugares que se viven.
En el segundo nivel, la terraza se proyecta hacia el horizonte hasta generar la sensación de estar en la proa de un barco.
No se trata únicamente de ver el mar, se trata de sentir que formas parte de él.

EL INTERIOR
Seguir sintiendo que estás afuera.
Muchas casas de playa terminan convirtiéndose en largos pasillos encerrados entre dos vecinos.
Aquí quisimos exactamente lo contrario.
- Grandes paños de vidrio
- Pocas columnas.
- Alturas generosas.
- Luz entrando durante todo el día.
- Cada espacio recuerda constantemente que la naturaleza sigue ahí, aunque estés dentro.

EL CONCRETO
La Naturaleza también puede habitar un muro.
Elegimos concreto expuesto porque comunica con honestidad.
- Su textura cambia con la luz.
- Sus sombras cambian durante el día.
- Envejece con dignidad.
- Mientras una pared pintada intenta ocultar el paso del tiempo, el concreto lo revela.
- Y precisamente por eso se integra mejor con la naturaleza.

LOS RECUERDOS
Una casa nunca se recuerda por sus metros cuadrados.
Se recuerda por lo que hizo posible:
- Una conversación alrededor del kamado.
- Los niños corriendo descalzos.
- Un baño iluminado por la luz de la mañana.
- Una película compartida al caer la tarde.
- Una historia contada antes de dormir.
- Un último vistazo al horizonte antes de cerrar las cortinas.
Eso es lo que realmente construimos.

Esta casa fue pensada para que el tiempo dejara de ser una preocupación y volviera a convertirse en presencia.
- Quizá ese sea el verdadero lujo.
- No tener una casa frente al mar.
- Sino descubrir que los momentos más valiosos de la vida siempre estuvieron esperándonos allí.

Datos técnicos:
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El terreno ubicado en el Nuevo Paracas, en el departamento de Ica, con una área de 514.37m2 pero con unos ángulos convexos en sus esquinas que dificultan el uso correcto del espacio.
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El mayor desafío al que se enfrentó Chete al diseñar este proyecto fue crear una estructura que ayude a incrementar el área de la terraza del primer piso a 164m2, sin achicar los posteriores de estacionamientos, sala comedor, etc. y manteniendo una total transparencia con el exterior.
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En las casas vecinas se notaba que las terrazas actuales son pequeñas aproximadamente de 60 a 80m2. Esto impedía poder tener 2 actividades juntas como lo es la parrilla y la piscina.
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El segundo desafío fue tener espacios interiores de un tamaño correcto en el segundo nivel, sin tener ángulos muy cerrados, difíciles de limpiar y poco provechosos.
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La casa se organiza a través de un espacio social central que es la sala comedor y en el segundo nivel el estar privado.
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Cuenta con 5 dormitorios en total, para la visita en el primer nivel, y 4 dormitorios en el segundo. Adicionalmente tiene un pequeño depósito en el sótano y un baño de piscina.
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Los dormitorios frontales disfrutan de una bella vista al mar de forma directa y los dormitorios posteriores disfrutan también del mar a través de su terraza.
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La casa cuenta con 420m2 techados con un área libre del 57.46% (295.57m2) sobre el terreno y en total tiene un área ocupada de 670m2.
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La casa fue pensada para construirse en 2 etapas debido al plazo exigido por el condominio. Actualmente está construido el casco y está por comenzar la etapa de acabados en abril 2026.
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Diseño: Chetecortés.
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Construcción: Chetecortés.

























